Neodocentes:
Queríamos compartir con
vos, Edith, algunas reflexiones
y que nos ayudes a pensar algunas
cosas. En primer lugar nos preguntamos:
¿Existe para vos una diferencia
y una distancia entre la presencia
que tienen las tecnologías
de la información y la
comunicación en la vida
cotidiana y el lugar que se le
da hoy en las escuelas en la Argentina?
Edith Litwin: Yo creo que
el lugar que hoy se le da, en
la Argentina, todavía sigue
teniendo deudas. Creo que todavía
nos falta mucho para pensar toda
la potencia que tiene la tecnología
en relación con las escuelas.
La tecnología es una herramienta
poderosísima que sigue
estando subutilizada. Cuando hablo
de subutilizada, me refiero a
la comparación entre algunas
escuelas en donde está
subutilizada, a otras escuelas
en donde no está nada utilizada
y a otras escuelas en donde está
utilizada de manera potente. Creo
que ésta es la realidad
de nuestro país. La profunda
heterogeneidad marca también
una profunda heterogeneidad en
el uso de las tecnologías
y en su aprovechamiento.
Neodocentes: Y eso, ¿por
qué sucede?
Edith Litwin: Hay situaciones
en donde todavía hay deudas
de luz eléctrica, donde
las condiciones todavía
son deficitarias, donde en las
escuelas hay una computadora pero
que no está conectada a
Internet. O sea, que hay cuestiones
todavía muy difíciles.
Todo tiene que ver también
con las jurisdicciones: son distintas
las provincias y la inversión
que tienen en tecnología.
No es lo mismo la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires que algunas provincias
en donde las dificultades son
muy grandes para el acceso a la
tecnología. Creo que éste
es un problema. Ahora, independientemente
de este problema, cuando uno ve
cómo están instaladas
las tecnologías en los
locutorios para el total del país
en zonas que también son
desfavorecidas, uno entiende que
las tecnologías están
muy bien instaladas y lamenta
que esa tan buena instalación
todavía no tenga cabida
para el conjunto de las escuelas
argentinas.
Neodocentes: ¿Y
qué distancia hay entre
esas dos cuadras que puede haber
entre el locutorio y la escuela,
donde en el locutorio se trabaja
de la forma en que se trabaja,
con esa tecnología y en
la escuela todavía no está
incorporada? Esas dos cuadras...
no son dos cuadras.
Edith Litwin: Son dos cuadras
muy largas. Son dos cuadras que
tienen kilómetros. Por
supuesto que estamos hablando
metafóricamente. Pero esas
dos cuadras muy largas tienen
que ver con la conciencia del
docente respecto de cuáles
serían las posibilidades
que le ofrece el uso de la tecnología,
las posibilidades de ayuda que
ofrece la tecnología y
la posibilidad de acceder a información
actualizada de manera muy potente.
Entonces son largas. Por supuesto
que esas dos cuadras largas tienen
también falta de bibliotecas,
falta de laboratorios... Son dos
cuadras largas que no solamente
tienen ausencia de tecnología:
tienen ausencia de infraestructura
tecnológica de otro tipo,
infraestructura de laboratorios,
en libros, en revistas. Son las
dos cuadras que nos pasamos caminando
para tratar de pensar una escuela
mejor para nuestro país.
Neodocentes: Podríamos
explicar esto pensando en la vida
cotidiana de la gente, de todos
los días, la mamá,
el papá, el docente...
¿Qué pasa cuando,
a veces, no acceden a alguna información?
¿Qué consecuencias
trae? Porque cuando lo pensamos,
muchas veces a nivel macro, siento
que todavía no estamos
logrando transmitir algo que la
gente pueda significar desde su
vida cotidiana.
Edith Litwin: Creo que
podríamos pensar de manera
amplia y pensar en la calidad
de vida de la gente. Creo que
si no sabés cómo
protegerte, cómo cuidarte,
frente a qué te tenés
que proteger, frente a qué
cuidarte, no sabés lo que
implica ayuda, lo que implica
fraternidad, lo que implica solidaridad
y cómo se puede llevar
a cabo, no estás actuando
en pos de la calidad de vida de
la gente. Y las escuelas tienen
ese sentido. O sea, las escuelas
tienen que mirar la calidad de
vida, en el marco de una sociedad
más justa. Éste
es el sentido de la escuela. Las
escuelas tienen que enseñarnos
ciudadanía. Enseñar
ciudadanía es enseñar
a operar con el conocimiento y
a reconocer cuál es el
conocimiento necesario para que
esa sociedad sea más justa. |