El uso
genuino de la tecnología
va a ser, simplemente, integrarlo
a un proceso creativo y constructivo
de la enseñanza. Eso requiere
un profesor orientador en materia
de enseñanza-aprendizaje
y, además, necesita creatividad.
En este momento, hay muchos libros,
informes y páginas de Internet
en torno a esta posibilidad. En
este sentido, los gobiernos tienen
que tener políticas adecuadas,
es decir: es imposible que avancen
las nuevas tecnologías
- incluso en las instituciones
privadas - si no hay una política
de Educación que acepte,
permita y fomente el uso de tecnologías
en las clases. Si no, vamos a
seguir con el pizarrón
y con la tiza - lo cual es muy
loable y es una maravilla que
exista todavía -, pero
no es ésa la cuestión.
Los chicos salen de sus casas
en el siglo XXI y llegan a la
escuela al siglo XIX. Así,
en ese ínterin, no se construye
nada.
Primero es importante que los
docentes se den permiso; segundo,
que los docentes sean creativos;
tercero, que los docentes conozcan
la tecnología para aprovecharla
a fondo; y cuarto, tener en cuenta
que hay limitaciones que son imposibles:
la brecha digital existe.
Me parece que la idea es integrar
en lugar de segmentar; integrar
en función de las nuevas
tecnologías y con el objetivo
de que el alumno aprenda para
la vida, que es lo más
importante. |