Empresario individual, ¿un riesgo asumible?
 

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    Empresario individual, ¿un riesgo asumible?

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    01:39 AM

    Empresario individual, ¿un riesgo asumible?

    Conozca las ventajes e inconvenientes de realizar su actividad empresarial bajo la fórmula del empresario individual. Con unos trámites muy sencillos podemos empezar a trabajar en nuestro proyecto empresarial en sólo unos días.

    Por: Pedro Escudero Ruiz, socio director de Iniciativa Fiscal, S.L. .

    La fórmula del empresario individual es una de las formas más fáciles de comenzar una actividad empresarial. Bajo esta figura una persona física comienza a ejercer su actividad de manera individual integrándose en ese gran colectivo que son los autónomos.

    Algunas de las ventajas de iniciar nuestra actividad como empresario individual pueden ser:

    -No tenemos que desembolsar ningún capital social.

    -Los gastos de constitución son muy reducidos.

    -Las gestiones para iniciar la actividad son rápidas y sencillas.

    De los inconvenientes podemos citar:

    -No hay diferencia entre el patrimonio empresarial y el personal.

    -Nuestras deudas y/o obligaciones hemos de hacerlas frente con el patrimonio de nuestra actividad y con el nuestro propio.

    -Pueden verse afectados los bienes de nuestro cónyuge si estamos casados en régimen de gananciales.

    Si después de esto, decidimos seguir adelante con nuestro proyecto, debemos cumplir unos requisitos que pueden ser muy sencillos, dependiendo de la actividad a realizar.

    Lo primero que haremos será ir a la oficina de la Agencia Tributaria, donde cumpliremos el trámite de darnos de alta en nuestras obligaciones fiscales. Pero, ¿qué obligaciones?

    Debemos saber que el rendimiento de la actividad económica que vamos a realizar está gravado en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), bajo diferentes regímenes, a saber:

    -Estimación directa, que contempla la modalidad normal y la simplificada.

    -Estimación objetiva (los famosos módulos).

    En cuanto al impuesto sobre el valor añadido (IVA), tenemos que saber si repercutiremos las cuotas en el régimen general ó en cualquiera de los regímenes especiales que ampara la ley de este impuesto.

    Tanto de las posibilidades de la estimación de los rendimientos de las actividades económicas gravadas por el IRPF, como de los diferentes regímenes del IVA, éstos serán objeto de otro artículo en el que abordaremos estos aspectos con un desarrollo más exhaustivo.

    Tenemos que comunicar también el alta en el censo del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE). Obligación prácticamente formal, ya que se encuentran exentos de éste impuesto los sujetos pasivos durante los dos primeros períodos impositivos desde el inicio de la actividad y posteriormente si nuestra cifra de negocios no excede de un millón de euros anuales.

    Para los trámites antes descritos, utilizaremos el modelo 036 que presentaremos para su registro en la Agencia Tributaria como antes indicábamos. También informaremos en este impreso de otras obligaciones, como por ejemplo la obligación de retener por satisfacer rendimientos del trabajo personal (nóminas de los empleados), la obligación de retener por el pago del alquiler de nuestro local, el domicilio de la actividad, etc.

    Una vez que hemos cumplido con Hacienda, nuestro siguiente destino será la oficina de la Tesorería General de la Seguridad Social, donde cumplimentaremos el modelo TA.0521 para realizar el alta en el régimen especial de trabajadores por cuenta propia, coloquialmente hablando, nos daremos de alta en autónomos.

    El pago de la cuota que abonaremos mensualmente dependerá de la base de cotización elegida, estando para este ejercicio entre 785,70 € como base mínima y 2.897,70 € como base máxima, así también pagaremos más o menos dependiendo de si queremos cubrir las contingencias por accidente y si así fuera dependería a su vez de la actividad a desarrollar. A título meramente orientativo estaríamos sobre los 240 euros mensuales de mínimo.

    Hasta aquí las gestiones indispensables, que no tienen por qué ser todas las que legalmente tengamos que hacer para poder comenzar a trabajar.

    No debemos olvidar por ejemplo que si tenemos empleados, tendríamos que hacer el alta de la cuenta de cotización como empresario al tiempo que damos de alta a nuestro empleado en la Seguridad Social. Otro posible trámite podría ser la solicitud de la oportuna licencia de obra si vamos a realizar reformas en el local y/o la solicitud de la licencia de apertura, gestiones que haremos en el ayuntamiento del municipio done se encuentre el local, así como el cumplimiento de las obligaciones que por parte de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales hemos de cumplir, etc. etc. etc.

    Todos estos trámites no serán impedimento alguno si nuestro proyecto empresarial contiene a rebosar un ingrediente esencial, la ilusión.

    Pedro Escudero Ruiz, socio director de Iniciativa Fiscal, S.L.




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