Opinión

Llegar a fin de mes

Los medios hablan de que el 55% de las familias españolas no llega a fin de mes. Verdaderamente, un porcentaje alto y preocupante. ¿Y las empresas? Ignacio Kaiser, Director Asociado de Planytec nos da su opinión.

Por: Ignacio Kaiser Ruiz del Olmo Director Asociado de Planytec para Ser Empresario.

En mi caso particular y por la propia actividad profesional que desarrollo, la noticia deriva mis reflexiones hacia la pequeña y mediana empresa española y, en concreto, a la situación de su tesorería a final de mes y a las circunstancias que provocan que, en muchos casos, ésta sea ciertamente delicada.

En este momento, no tengo referencias de estudios o estadísticas en la empresa, pero intuyo que el porcentaje de empresas con dificultades económicas a final de mes puede incluso superar al de familias.

Sin entrar a analizar otros elementos, es sabido que la falta de tesorería en sí misma es un síntoma inequívoco de la existencia de problemas en la empresa.

Pero es, también, el origen de otros problemas de mayor alcance que pueden terminar por impedir la viabilidad de la compañía. Muchas veces esta situación es consecuencia de inadecuadas previsiones, falta de control y anticipación, mala política de precios, etc.

Pero en otras ocasiones, y esto es lo grave, es consecuencia de políticas y procedimientos ajenos que tratan de defender en exceso los intereses del pagador en detrimento, de manera indebida, del cobrador.

Por experiencia se que España es uno de los países desarrollados en que mayor es el periodo normal de cobro de facturas y en el que más se incumple la fecha de vencimiento de las mismas. Lo primero, bien previsto, pudiera no tener por qué incidir negativamente en la tesorería de las empresas, pero lo segundo sí.

Se trata de una práctica que perjudica muy seriamente la liquidez de las compañías y es practicada con total impunidad por gran parte de las empresas españolas y de los organismos públicos.

Nunca he entendido la razón por la que ciertas compañías y grupos empresariales de gran tamaño establecen políticas de pago con periodos tan amplios -seis y más meses en ocasiones- para pagar facturas por servicios o productos entregados a tiempo y según las condiciones de entrega pactadas.

Otras veces, se producen retrasos en el pago por circunstancias, digamos, divertidamente creativas y muy propias de nuestro carácter hispano: extravío ocasional de facturas, necesidad de duplicados, cambios en los procedimientos internos, etc.

Esto puede crear un desequilibrio financiero difícil de soportar y, como remedio inmediato, en gran parte de las ocasiones obliga a financiar el cobro, con el consiguiente coste para quien ha hecho su cometido según lo acordado.

No es justo.

Algo semejante puede establecerse con respecto a las Administraciones y un gran número de organismos públicos locales, autonómicos o nacionales. Los hay que tienen por costumbre pagar a un año de la fecha en que el servicio fue realizado o el producto entregado.

No es aceptable.

Pagar tarde no beneficia a la empresa y en especial a la pequeña. Las actuales políticas de defensa de la empresa y de promoción de la actividad empresarial a través de diversos modelos de subvención son de agradecer y motivan enormemente al futuro emprendedor.

Pero sería más práctico y tendría una mejor acogida una política de pago más "equilibrada", una política que no perjudique tanto al proveedor, que en muchas ocasiones se trata de una pequeña o mediana empresa con empleados que también quieren recibir su salario a final de mes.

Busque un experto en TI

Contacte con un especialista en TI de Microsoft para que le ayude a implementar la solución tecnológica adecuada para su negocio.