Entrevista
El sector tecnológico es, sin lugar a dudas, el que más posibilidades de apoyo público ofreceCarlos González Sánchez es el Director de la Unidad de Ayudas y Subvenciones de Econet.es. Nos deja bastante claro que la inversión en ayudas para conseguir mejorar la tecnología de la empresa es una realidad, además de darnos acertados consejos e información. Por : Alejandro Asúnsolo del Barco. Resposable Editorial de Microsoft Centro para Empresas y Profesionales Para ir entrando en materia, ¿cree que la situación de las ayudas para empresas españolas está mal, regular, bien o muy bien? En relación con los apoyos financieros de las administraciones públicas existe división de opiniones: determinados sectores y zonas geográficas son primados frente a otros. Siendo objetivos, en este momento, el saldo neto de dinero que entra vía Bruselas es muy positivo en el caso de España si bien este escenario cambiará en los próximos años con la incorporación de los países candidatos produciéndose un desplazamiento de los fondos hacia el Este de Europa. Otro factor a considerar es el criterio de reparto entre los beneficiarios públicos y privados donde la balanza esta claramente inclinada hacia instrumentos indirectos (FEDER, Fondo de Cohesión) de objeto publico frente a líneas directas de incentivación de la actividad privada. En nuestro país. ¿es difícil conseguir una subvención? ¿Cómo han mejorado (si lo ha hecho) las gestiones para conseguirla? Si vemos la subvención como un premio en un concurso en el que participan distintos agentes podríamos considerar el procedimiento de concesión de ayudas como el sistema para detectar el "mejor proyecto". Desde esta perspectiva, y teniendo en cuenta las limitaciones definidas por Bruselas, la gestión de las ayudas puede agilizarse en cuestiones administrativas pero debe mantenerse cierto rigor en los procedimientos de evaluación y justificación de las actuaciones subvencionadas. En la actualidad, y gracias a la evolución de la Administración hacia el concepto de ventanilla única, el procedimiento de gestión se está revisando con objeto de dotarles de una mayor agilidad para facilitar a un mayor numero de potenciales beneficiarios el acceso a los instrumentos de ayuda. El Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro ha declarado que "Ley General de Subvenciones persigue mejorar la eficacia, la transparencia, la seguridad jurídica y la eficiencia en la gestión", ¿De qué mecanismos dispone un empresario para conocer la transparencia del proceso de la ayuda de la que desea beneficiarse? Ciertamente como comenta el Ministro de Hacienda en sus declaraciones a raíz de la aprobación de la "Ley General de Subvenciones" esta norma era algo muy necesario y demandado tanto por los agentes públicos como privados. Hasta este momento existían algunas lagunas jurídicas que no permitían acometer la gestión de las ayudas públicas con las debidas garantías tanto para el beneficiario como la Administración Pública. A todo ello se unía un complejo proceso de comunicación que dilataba el conocimiento de las decisiones en el tiempo. El nuevo planteamiento implica una administración más transparente, ágil y permeable a la necesidad de información de los solicitantes de ayudas públicas. Para ello se están empezando a articular procedimientos telemáticos que facilitan tanto la labor de tramitación de la ayuda como el conocimiento del status de la solicitud en los hitos más relevantes. Desde el Centro para Empresas y profesionales de Microsoft recibimos alguna queja con respecto a la excesiva desigualdad autonómica con respecto a la convocatoria de ayudas y subvenciones. ¿Es cierto? Es curioso observar como se utiliza el argumento de las ayudas en cada una de las regiones y la percepción que tienen los empresarios de las mismas. La dotación de fondos esta ligada a varios factores siendo el criterio económico (PIB regional frente a la media de la UE) el más relevante. Para estructurar el nivel de ayudas, para determinadas actividades y territorios, se definen los denominados mapas de ayudas que fijan los límites de ayuda a recibir en cada país de la UE descendiendo a los niveles regionales. Por todo ello la percepción de desigualdad es real, si bien no se trata de una mayor voluntad de determinadas regiones sino de una mayor dotación de fondos provenientes principalmente de Bruselas. Si damos un salto a Europa, observamos que las ayudas aumentan, muchos usuarios se preguntan por la transparencia de estas ayudas ¿Nos podría resumir el proceso que llevan las subvenciones europeas? Entramos en otros escenario cuando hablamos de ayudas internacionales y más concretamente de ayudas europeas, sobre todo en términos de modalidad de ayuda e intensidad máxima prevista. La subvención a fondo perdido predomina frente a instrumentos de financiación privilegiada y las cuantías suelen alcanzar el 50% en caso de que el proyecto sea cofinanciado. En contrapartida nos encontramos compitiendo con candidatos de todos los países de la UE con propuestas conformados por varios socios internacionales. La complejidad del proceso de obtención de ayudas europeas se fundamenta en dos factores: la conformación de un consorcio internacional con intereses comunes en un determinado ámbito y la necesidad de lobby de la propuesta frente a un organismo internacional. Solo un consorcio fuerte y real liderado por una empresa con experiencia dispone de los mimbres adecuados para llegar a una concesión de ayudas. Siguiendo con Europa, en un artículo de Salvador Guillermo (Director de Estudios Económicos y Fiscales, Fomento del Trabajo Nacional.) recientemente publicado en nuestro portal, las ayudas horizontales han aumentado para reducir las competencias en el Mercado Único. ¿Qué opinión le merece esta idea? ¿Afectan las ayudas positivamente a la competencia del mercado? Por definición cualquier ayuda distorsiona las reglas de competencia del Mercado Único. Según este planteamiento toda ayuda debería estar prohibida. Sin embargo, se observan excepciones a esta regla para las situaciones de clara desventaja de empresas (Pymes), sectores (agrícola) o territorios (zonas deprimidas) para una "competencia justa" con otros agentes del mercado. En mi modesta opinión una ayuda bien entendida debe incentivar a la competencia y hacer crecer el mercado porque da los instrumentos necesarios para igualar la contienda con lo que se consigue como objetivo final una mercado más perfecto y con menos distorsiones. ¿Sigue estando España por debajo de la media en lo que se refiere a la consecución de ayudas por parte de le Comisión Europea? De ser así ¿A qué cree usted que se debe? Llegados a este punto conviene diferenciar entre ayudas indirectas (fondos para convocatorias de ayudas nacionales/regionales y para inversiones en infraestructuras públicas) y directas (convocatorias gestionadas por la Comisión Europea). Entendiendo que la pregunta se dirige a las segundas debo decir que el retorno español por ayudas europeas esta por debajo a su peso en la UE, y ello se debe a múltiples razones entre las que destacan la relativa experiencia de empresas españolas (quitando grandes corporaciones) como impulsores de propuestas europeas, la relativa complejidad de los procedimientos europeos, la relativa falta de difusión de la información de ayudas y la barrera idiomática. Centrándonos en el mundo de las nuevas tecnologías, ¿Cómo se sitúan las subvenciones hacia este sector con respecto a otros como la agricultura, hostelería, o servicios? Viendo la evolución experimentada en los últimos años en la denominada Sociedad de la Información no es de extrañar que los instrumentos financieros de apoyo público hayan pivotado sobre sus planteamientos para otorgar un hueco de privilegio presupuestario a las TICs. En concreto a través de la acción comunitaria e-europe que tuvo su reflejo en el anterior Plan Info XXI y la iniciativa recientemente lanzada España.es se observa la identificación de una necesidad patente: el apoyo a un sector de creación de riqueza emergente con un alto componente tecnológico. La comparativa con otros sectores, quitando quizás la histórica protección al sector agrario o a la actividad industrial, me hace reafirmar la opinión de que, dentro de los servicios, es sin lugar a dudas el que más posibilidades de apoyo público ofrece. Estas ayudas enfocadas a mejorar la situación tecnológica de las empresas, ¿se centran más en las máquinas (pc, impresoras, redes) o en las personas (formación, personalización)? Si bien existen líneas de ayuda concretas que financian ambas actividades desde mi punto de vista no se puede entender unas sin las otras. Con esto quiero decir que cara a la consecución de fondos, la Administración ve con mejores ojos un proyecto de ciclo completo en el que aparezcan tanto elementos de inversión en tecnología (hardware y software) como medidas de sostenimiento del conocimiento y de difusión de esas experiencias. Como ejemplo de proyecto podríamos citar en este ámbito aquel que planteará el diseño e implantación de unos servicios e-commerce de valor añadido a un colectivo que necesita una previa formación para una utilización idónea de los mismos. Para ir terminando, díganos tres consejos para los que se plantean solicitar una subvención enfocada a las nuevas tecnologías Como ya he comentado previamente lo que espera la Administración es que el proyecto encaje en las prioridades definidas de una forma natural y coherente. Ello implica tener en cuenta las siguientes reglas de oro a la hora de definir una solicitud de ayuda: la subvención es un medio, no un fin en sí misma, cumplimiento estricto de los criterios de participación y definición concreta del proyecto a realizar. De forma particular, en el caso de las Tecnologías de la Información y las comunicaciones, se valora el impacto que tenga en sectores o colectivos desfavorecidos, la participación de Pymes y agentes públicos en la propuesta y la posibilidad de diseñar soluciones válidas para problemáticas similares (efecto multiplicador). En esa línea, tres errores comunes del empresario español con respecto a la idea que se tiene de las subvenciones Los errores más comunes cometidos por el solicitante privado español se originan por la consideración de los apoyos públicos como un fin en si mismo, en lugar de ser considerados como una vía de reducción de costes para proyectos o actividades que habían sido previstos con anterioridad al lanzamiento/conocimiento de la línea de ayudas. Fruto de ello surgen propuestas que no presentan una clara vinculación con la realidad sino que se montan "ad hoc" para cumplir con las prioridades de la línea de ayudas. En particular, todo se concreta en presupuestos por encima de los valores de ejecución financiera real, actividades técnicas cuya ejecución esta vinculada a la concesión de la ayuda y no consideración de la parte del presupuesto no cofinanciada por la ayuda pública. Como resultado de todo esto, todos los años las administraciones se ven obligadas a abrir expedientes de incumplimiento que implican no solo la devolución de la ayuda sino la aplicación de multas fiscales (intereses de demora) que puedan alcanzar cantidades porcentuales muy relevantes. |