De profesión, consultor lingüísticoLas exigencias comunicativas de la sociedad de la información y de una economía internacionalizada y multilingüe han propiciado el surgimiento de una nueva profesión, la del consultor lingüístico. El filólogo de ayer, apoyado en su conocimiento profundo del instrumento de comunicación que es la lengua, se ha convertido en un profesional capaz de solucionar los problemas prácticos que plantea el uso de una o varias lenguas a las empresas y las administraciones. Por Luis Guerra, Director del Departamento de Traducción y Lenguas Aplicadas de la Universidad Europea de Madrid. |
| • | El consultor lingüístico es el profesional que se ocupa de las cuestiones lingüísticas que atañen a las empresas y las administraciones públicas. | | • | Su perfil profesional reúne competencias relacionadas con tres ámbitos: el dominio de su lengua nativa, el conocimiento de al menos dos lenguas aprendidas y el manejo de las tecnologías del lenguaje y la comunicación. | | • | Según constata la Comisión Europea, las empresas europeas pierden dinero porque no dominan las lenguas de sus clientes. | | • | Las instituciones educativas deben revisar sus planes de estudio relacionados con las lenguas para dar cabida de forma estructurada y coherente a estos conocimientos. |
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El consultor lingüístico es el profesional que se ocupa de las cuestiones lingüísticas que atañen a las empresas y las administraciones públicas. Se trata por tanto de una persona que tiene un dominio instrumental (y un conocimiento teórico, fruto de la reflexión) de una o varias lenguas nativas (castellano, catalán, gallego, euskera), y de al menos dos lenguas aprendidas (el inglés y otra lengua moderna, tradicionalmente alemán o francés, aunque la economía impone aquí también sus reglas). Esta persona está capacitada para ocuparse profesionalmente de tareas como la formación lingüística en el ámbito empresarial (general y especializada, a nativos y extranjeros), la edición profesional de textos, la lexicografía, la terminología, y las tareas de asesoramiento y mediación que demandan los servicios lingüísticos de las empresas (especialmente las de medios de comunicación) y de la administración. Para facilitar su análisis, podemos agrupar las competencias de este perfil profesional en tres ámbitos: 1. Las relacionadas con la lengua nativa. 2. Las implicadas por el conocimiento de otras lenguas. 3. Las relativas al conocimiento de las tecnologías del lenguaje y la comunicación. Competencias relacionadas con la lengua nativaLas competencias de este ámbito tienen que ver con las tareas de asesoramiento lingüístico en su concepción más amplia: redacción de textos; corrección de estilo; elaboración de normas y libros de estilo (frecuentes no solo en los medios de comunicación, sino también en las grandes compañías que necesitan regular los flujos comunicativos entre sus empleados por un lado, y entre empleados y clientes por otro); elaboración de glosarios de términos especializados (si son bilingües, formarían también parte del segundo ámbito); edición profesional de textos (preparación del original, corrección de estilo, corrección de pruebas, diseño y maquetación), ya sea destinados a la impresión, ya a su publicación en Internet. También entrarían en este campo las competencias docentes, entendidas como la capacidad de diseñar e impartir un curso de su lengua nativa a un grupo de aprendices una vez analizadas sus necesidades. Competencias implicadas por el conocimiento de otras lenguasLas competencias que se derivan del conocimiento de otras lenguas se sitúan en el ámbito del multilingüismo y de la traducción y la interpretación (traducción de textos orales). La comunicación “Una nueva estrategia marco para el multilingüismo” (http://ec.europa.eu/education/policies/lang/doc/com596_es.pdf) redactada por la Comisión Europea y dirigida al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, señalaba, al hablar de la economía multilingüe, la creciente importancia de la capacidad de comunicación intercultural en las estrategias globales de venta y comercialización. El documento constata que las empresas europeas (sobre todo las empresas medianas, que constituyen el principal motor de innovación, empleo e integración social en la Unión) tienen conocimientos de las lenguas de la Unión Europea (para negociar con las de otros Estados miembros) y de las de otros socios comerciales del mundo entero. No obstante, hay datos que indican que las empresas europeas pierden dinero porque no dominan las lenguas de sus clientes. Desde esta perspectiva, la figura del consultor lingüístico (o del departamento de consultoría lingüística) se vuelve decisiva, al permitir a la empresa las relaciones comerciales que constituyen su razón de ser. En cuanto a la importancia de los servicios de traducción e interpretación para las empresas, remitimos al lector al trabajo de Celia Rico: ¿Cuánto cuesta una mala traducción?, Competencias relativas al conocimiento de las tecnologías del lenguaje y la comunicaciónLa formación del consultor debe incluir, además, el conocimiento de los productos, recursos y técnicas que facilitan un tratamiento automatizado del lenguaje, y que se conocen en su conjunto como industrias de la lengua. Las nuevas tecnologías permiten un tratamiento de los datos lingüísticos que va desde su generación hasta su almacenamiento, pasando por estados intermedios de análisis, transformación y recepción. Algunas de las aplicaciones de las industrias de la lengua son: la comunicación oral (síntesis y reconocimiento de la voz), la traducción asistida, los procesadores de textos, las bases de datos textuales, los programas de edición, los diccionarios en soporte digital, etc. Todas estas aplicaciones, en la medida en que permiten una manipulación más eficaz de los materiales lingüísticos, deben ser conocidas por el consultor. ConclusiónLa figura profesional que describimos reúne una serie de conocimientos y destrezas que hoy día no es fácil encontrar juntos en un programa formativo. Las personas que la desempeñan actualmente proceden en general de los estudios tradicionales de filología y han completado su currículum con cursos de postgrado ad hoc. Con respecto a la formación, la Comisión Europea, en el documento citado arriba, pide a los Estados miembros que “revisen sus programas de formación en universidades para asegurarse de que transmiten a sus estudiantes de profesiones relacionadas con las lenguas los conocimientos adecuados para hacer frente a unas condiciones de trabajo que cambian rápidamente” (p. 13). La reforma de los estudios universitarios europeos en la que estamos inmersos parece una ocasión inmejorable para seguir estas recomendaciones y diseñar programas académicos que respondan mejor a las exigencias del mercado laboral. | |