El fundamento de la mediación escolarCada cierto tiempo, y gracias a que la información viaja rápidamente de una punta a otra de nuestro planeta, conocemos una nueva masacre escolar, cerca o lejos de Columbine; o nos enteramos de que en nuestro ámbito más cercano existen casos del llamado bulling o acoso escolar Eliana Vidal Di Lorenzo, Mediadora dela Asociación Madrileña de Mediadores y colaboradora de la revista Economist & Jurist, de Grupo Difusión |
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El debate está sobre la mesa y nos preguntamos: ¿Por dónde empezamos? ¿Qué podemos hacer para frenar o dar respuestas efectivas a estas situaciones de violencia dentro de las escuelas? Desde un punto de vista preventivo, la clave está en aprender a resolver nuestros conflictos del día a día sin que lleguemos a la violencia. |
Un suceso que todos recordaremos, y que resumo como mero ejemplo, es el del Instituto Columbine, situado en Colorado (USA), donde en abril de 1999 dos de sus estudiantes mataron a unas 13 personas, hirieron a muchas más y se terminaron suicidando, sin dejar rastro del motivo que los llevó a actuar de dicho modo. Tras ello, las autoridades de muchas instituciones del país (entre ellas el instituto Columbine), impusieron una política de tolerancia cero, según la cual se sancionaba y expulsaba a los alumnos por cualquier comportamiento incorrecto o señal de posible violencia, hasta el punto que se llegó a echar a un alumno de primer año por apuntar a su profesora con un trozo de pollo en el comedor escolar. Otras instituciones en cambio decidieron instalar censores metálicos en las entradas como medida preventiva. En definitiva, cualquiera de estas medidas parece que no ayudó a disminuir los niveles de conflictividad ni resolvió el problema. El debate está sobre la mesa y nos preguntamos: ¿Por dónde empezamos? ¿Qué podemos hacer para frenar o dar respuestas efectivas a estas situaciones de violencia dentro de las escuelas? Desde un punto de vista preventivo, la clave está en aprender a resolver nuestros conflictos del día a día sin que lleguemos a la violencia. Pero para analizar esta cuestión debemos tener presente las siguientes realidades: • A la escuela se va a aprender, pero lo que allí se aprende no sirve para resolver los conflictos cotidianos que surgen dentro o fuera de ella. Y la solución tampoco es dejar simplemente que los alumnos resuelvan sus problemas, porque nos encontraríamos con que no saben cómo hacerlo. O sea, los jóvenes crecen sin saber cómo resolver sus problemas. • En general los conflictos que surgen entre los alumnos son resueltos por sus maestros, directivos y padres, en lugar de por ellos mismos. • En las comunidades educativas existe una tendencia a evitar el afrontamiento de los conflictos y se suelen implementar medidas de carácter punitivo que en muchas ocasiones no resuelven el problema sino que lo acrecientan o endurecen. O sea, en muchos casos la escuela lleva a cabo procedimientos que resultan inefectivos a la hora de resolver los conflictos de los alumnos en particular y de la escuela en general. • Las escuelas son, y fueron desde siempre, un reflejo de la sociedad. Como institución educativa que es no queda excluida de las cosas que acontecen fuera de sus paredes. La inmigración, las crisis económicas, las nuevas modalidades de familias, los avances tecnológicos, los nuevos valores sociales, los nuevos lenguajes y formas de comunicarnos, etc. influyen y modelan a la escuela así como los cambios y avances que acontecen en la escuela modelan e influyen en la sociedad. Aplicar la mediación escolar u otras formas de resolución de conflictos, como provocadora de cambios de actitudes y conductas resulta, para esta área vacía de la enseñanza, absolutamente necesario y eficaz. Debemos comenzar proporcionando herramientas y estrategias para que, alumnos, docentes y demás miembros de la comunidad educativa puedan afrontar las situaciones conflictivas y el entrenamiento en mediación escolar las aporta. Y entonces, ¿qué es la mediación escolar? En general, cuando imaginamos a dos personas discutiendo y negociando, pensamos en dos partes, contrarias y opuestas, que se pelean por algo y que tratan de ganarle al otro el objeto o asunto negociado. La mediación escolar implica aprender a negociar y a resolver nuestros conflictos desde una postura de colaboración y de trabajo conjunto, que no nos obliga a ser amigos sino a ponernos al lado de la otra parte. Desde esta postura reconocemos tener un problema “con el otro” y buscamos alcanzar mejores soluciones para todos los implicados en el conflicto que las que alcanzaríamos resolviéndolo como contrarios. Todos ganamos aceptando que “el problema del otro es también mi problema”. Afrontar una negociación de esta forma implica ampliar el abanico de posibles soluciones (creativas y adaptadas); no quedarse encerrado en una única posibilidad de ganar o perder; aceptar las diferencias para preservar la pluralidad; y, sobre todo, implica acercarnos más a una cultura de diálogo y de colaboración. Por lo tanto, si queremos aprender a convivir y si aceptamos que en el día a día tendremos que resolver y negociar múltiples asuntos con un familiar, un comerciante, un jefe, la pareja, un compañero o amigo, etc. lo mejor será que podamos aprender a hacerlo desde la primera infancia. Y, como la escuela tiene la función de educar (entendiendo que “educar” no sólo implica instruir en conocimientos sino que también es otorgar una educación integral, donde al alumno se le ayude a desarrollar capacidades, habilidades sociales, actitudes y valores) es el lugar adecuado para aprender y enseñar a resolver los conflictos que se nos presentan en la actualidad y que se nos presentarán en el futuro. | |