Extranjería: El tercer pilarHasta la fecha, las empresas precisaban tener un asesoramiento fiscal y laboral dada la realidad cambiante de estas materias cada año. Hoy en día, cada vez es más frecuente, que la empresa se vea en la necesidad de la contratación de un trabajador extracomunitario. Muchas veces, la empresa se queda bloqueada en algún trámite burocrático, cuando pretende impatriar a un directivo, un trabajador o a su familia. Luis Vidal de Martín, Socio-Director de Bering Abogados, bufete colaborador de la revista Economist & Jurist. Grupo Difusión |
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Junto al asesoramiento laboral y fiscal surge el tercer pilar de la empresa: la necesidad del asesoramiento en materia de Extranjería. Y sobre todo saber conjugar esas tres legislaciones tan chocantes en algunos aspectos, pero condenadas a entenderse. |
La contratación de un ciudadano extranjero por los departamentos de Recursos Humanos queda desbordada por la propia movilidad de la Ley de Extranjería y por otras cuestiones propias tanto del Derecho Administrativo como de las nuevas necesidades de las compañías. Por un lado la mano de obra básica requiere selección en origen y por otro para la atracción de personal cualificado y directivos se necesita ofrecerles un asesoramiento fiscal y laboral además de la homologación de títulos. Si a ello le sumamos que el dinamismo de la empresa propio de la economía global se contrarresta con la Administración de Extranjería que utilizan conceptos de índole mercantil clásicos, todo supone una suma de trabas para la incorporación inmediata. En la actualidad el perfil del extranjero ha cambiado, la necesidad de perfiles cualificados se contempla tanto en el propio Contingente 2008 (médicos, enfermeras y auxiliares) como en la propia prensa económica, en la que se plantea que para acometer el crecimiento de las empresas de ingeniería y tecnológicas españolas previsto para los próximos años es precisa la incorporación de 15.000 trabajadores que no están en nuestro territorio. Los costes de selección e impatriación, los honorarios de las empresas que ceden trabajadores y los gastos de fidelización del trabajador sumado al tiempo que se tarda en las diferentes autorizaciones administrativas exigen un esfuerzo importante por parte de la empresa en tiempo y a pesar de ello los responsables de Recursos Humanos siempre temen a la espada de Damocles que supone la huída del trabajador y por parte de la Administración en medios, modernidad y actualización continua. Algo habrá que hacer para solucionar esto: Estrategia y planificación jurídica son la respuesta. |