Seis trucos para la etiqueta social en la empresa

Hoy en día, la mayoría de nosotros usamos algún tipo de medios sociales si nos toca mover el agitado mundo de las empresas. ¿Pero cómo usarlos sin arriesgar una exposición negativa?

Cuando la velocidad de la tecnología genera su propia evolución, entonces el arte y la etiqueta del uso de las herramientas sociales para la empresa puede hacernos sentir como si estuviéramos en el Lejano Oeste. Todos hemos oído las carcajadas del vendedor ruidoso en la recepción y conocemos al multifuncional tenso que no para de escribir mensajes durante la reunión. Emily Post no predijo el futuro, y sin reglas acordadas en nuestra comunidad empresarial a veces necesitamos consejos.

  1. Cuidado con lo que publica. Si rechazó algún evento personal para asistir a uno de la empresa (o al revés), que no lo delaten sus mensajes. Incluso el mejor de nosotros necesita espacio para respirar, pero si sus colaboradores forman parte de su red social, tiene que tener un cuidado especial. El software de localización automática en su teléfono podría costarle el puesto de trabajo.

  2. Cuelgue. No debería ser necesario mencionar algo tan obvio, pero esto se está volviendo cada vez más común. No responda el teléfono durante una cena de la empresa o en una reunión, a menos que realmente se trate de una emergencia: y si lo hace, pida disculpas amablemente, levántese de la mesa y vaya a otro lugar. Y si estas emergencias ocurren todas las semanas, tiene que saber que está proyectando una cierta imagen a sus compañeros: que no es capaz de llevar las riendas de su vida. Si se encuentra en medio de una crisis y alguien cercano a usted va a entrar a rehabilitación o someterse a una cirugía (por lo que recibirá muchas llamadas de emergencia), advierta a su jefe que tiene una emergencia personal y ahórrele los detalles escabrosos. Ese simple gesto hace una gran diferencia para su imagen. Y no escriba mensajes mientras conversa, ya que esto quiere decir que “no eres suficientemente importante para mí para pedirte disculpas mientras me comunico con esta otra persona”.

  3. No suplique. Si tiene un amigo (personal o de negocios) que tiene una cifra de cinco o seis dígitos de seguidores en Twitter, este no tiene ninguna obligación de actuar como relacionista público suyo. No le pida que publique algo para usted, a menos que se trate de una situación especial donde puede ofrecerle algo de igual valor a cambio. Y si usted es una de esas personas que desarrolló la presencia de su marca hasta tales dimensiones (¡lo felicito!), entonces no olvide bloquear el teléfono móvil con una contraseña. Las situaciones económicas apretadas tienden a convertir incluso a las personas de negocios más cuerdas en lobos sin límites claros. Lo que me conduce al siguiente punto…

  4. Bloquéelo. Si su teléfono no está protegido con una contraseña difícil, es solo cosa de tiempo que suceda alguna desgracia. Algunos teléfonos, como por ejemplo los teléfonos con Windows, le solicitan que lo haga una vez que se conecta a una cuenta corporativa con un cierto nivel de seguridad. Un colega celoso, un niño con buenas intenciones, un espía industrial: en todas estas situaciones abundan las oportunidades para que algo salga mal con un correo electrónico de sabotaje, fotos nocivas o información confidencial. Imagínese tener que explicar por qué su hijo de ocho años quería enviarle una foto de un diente perdido y toda la organización recibe un mensaje con un niño sonriente y en el fondo una adolescente cubierta solo con una diminuta toalla. Su intención no fue enviarle a todos una foto de su hermana cuando salía de la ducha… pero lo hizo y con su teléfono. O explicar cómo se compartieron esos prototipos confidenciales desde su cuenta de correo electrónico. Cuando tiene toda su oficina en un bolsillo o la cartera, los accidentes pueden limitar gravemente su ocupación y hay situaciones donde no basta con pedir disculpas.

  5. Cuidado con el pajarito. Hablando de la etiqueta con las fotos: si se encuentra en un evento empresarial que se realiza en la privacidad del hogar de alguien, en un club privado o incluso en ciertos comités de acción política, deje que el huésped se encargue de las fotos, sobre todo en los espacios cerrados. Primero que nada, es posible que no les agrade ver al día siguiente en Yammer sus fotos en frente de su inestimable colección de espadas samurái. Y por muy gracioso que haya sido que Benedict Cumberbatch se entrometiera en la foto de otros actores en los Óscar, resista. Resístase a la tentación de promocionarse con otros pares o superiores si no lo invitaron a participar en la foto del grupo. Si quiere una foto con alguien, pídalo; puede sentirse halagado o puede decir que no. Además, sus pares no lo valoran más solo porque aparece en una foto con el ejecutivo de hoy: cuesta muchísimo deshacerse de la reputación de trepador. Al día de mañana, la mayoría sentirá más respeto por usted por su integridad que por posar. Y si en su página tiene una colección de este tipo de fotos, la imagen que presenta es la misma de la pared del peluquero de Brooklyn, no como esa persona con relaciones importantes que cree ser. Lo que me conduce al último punto…

  6. Actúe con humildad. Estamos tan acostumbrados a jactarnos ante todos en los medios sociales, que pareciera que todos recibimos una inyección de ego. Jactarse de su ascenso, las vacaciones en Mónaco o publicar esa foto autorreferente junto con Jack Welch tiene el efecto opuesto en sus amigos y colegas. El alarde puede herir las susceptibilidades de alguien que acaba de ser despedido o que tiene una crisis privada, y sin advertirlo podría dañar a alguien que le importa.

Esta es la prueba determinante, y debe hacerla con honestidad: ¿lo que dice es “Mira lo importante que soy” o “me alegra que ___”? También debe tener cuidado con dónde hace qué cosas. Reflexione si el mensaje es más adecuado para un público restringido de Facebook o para una colección de sus conexiones en LinkedIn. Nunca se sabe de lo que puede acordarse el gerente a la hora de los ascensos.

Póngase en marcha, sea brillante, pero con tacto social. Créame, sus colegas (y sus amigos) se lo agradecerán.

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