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Esfuerzo y determinación, en camino hacia el éxito

Carlos Herrera pasó su niñez jugando en las ruidosas vías de tren de la pequeña ciudad argentina de Temperley, una zona muy poblada en las afueras de Buenos Aires que alberga una de las estaciones de tren más grandes de Sudamérica.

De niño, Carlos tuvo que luchar para poder cumplir sus metas, pero se había comprometido a realizar el esfuerzo de concluir la preparatoria. Recuerda con orgullo cuando fue uno de los cinco estudiantes seleccionados de toda la escuela para recibir una beca otorgada por la organización sin fines de lucro Cimientos, que ayuda a jóvenes de bajos recursos como él a continuar con sus estudios.

A la edad de 17 años, recibió su diploma de preparatoria en Ciencias Naturales, pero eso no le garantizaba el trabajo inmediato que necesitaba. Sentía una gran pasión por los automóviles y decidió inscribirse en un curso de mecánica automotriz; mientras tanto, tomó un empleo como aprendiz en un pequeño taller mecánico en su vecindario. Sin embargo, al poco tiempo cambió los autos por las computadoras.

Los ingresos que Carlos ganaba en su trabajo apenas le alcanzaban, de modo que decidió tomar el riesgo de hacer un cambio radical en su vida. Fue así que se inscribió a un curso de computación llamado “Proyecto Programar – Puerta 18”, una oportunidad que descubrió a través de Cimientos.

En un par de meses, concluyó con éxito el curso y se certificó en soporte técnico y reparación de computadoras. Su desempeño académico sobresaliente le abrió las puertas a un nuevo trabajo por medio de Reconstruyendo Lazos, un programa de colocación dirigido a jóvenes que viven en condiciones vulnerables.

Gracias a ese programa, Carlos llegó a Fundación Equidad, una organización que a diario recibe cientos de piezas de computadoras usadas para reciclarlas, reconstruirlas y finalmente donarlas a escuelas, hospitales y otras organizaciones comunitarias.

A través de los programas de Ciudadanía, Microsoft apoya a las organizaciones sin fines de lucro con dinero en efectivo y donaciones de software, así como con capacitación tecnológica, para permitirles llevar a cabo sus misiones.

El primer trabajo que se le asignó a Carlos en Fundación Equidad fue la instalación de software en 25 portátiles, una tarea que le ayudó a demostrar su talento. Más tarde, recibió capacitación en el ensamblaje de computadoras y desempeñó un papel importante en el proceso de reciclaje de dispositivos electrónicos.

Carlos ha trabajado en la fundación durante los últimos tres años y actualmente está a cargo del departamento de hardware. Además, está estudiando para ser analista de sistemas y desea especializarse en programación de videojuegos.

“Me siento orgulloso de ayudar a las comunidades de bajos recursos. Gracias a los esfuerzos de la fundación y de Microsoft estamos reduciendo la brecha digital”, afirma Carlos.

Carlos está ayudando a cumplir los sueños de muchos niños que estudian en escuelas que carecen de infraestructura y recursos básicos al reparar y entregar computadoras y crear oportunidades como las que él recibió. Gracias a esas donaciones y al trabajo de Carlos, los estudiantes pueden tener una mejor experiencia de aprendizaje.

La historia de Carlos demuestra que “cuando hay voluntad, es posible encontrar el camino”. El niño de Temperley tomó el tren que lo llevó a cumplir su sueño con gran esfuerzo, pero en el camino, ayuda a otros a cumplir el suyo. “No se pueden imaginar la felicidad que siento cuando el director de una escuela pública de bajos recursos me abraza al entregarle una computadora que construí con mis propias manos”, comenta con orgullo.

"Gracias a los esfuerzos de la fundación y de Microsoft estamos reduciendo la brecha digital." Carlos Herrera, Argentina.
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"No se pueden imaginar la felicidad que siento cuando el director de una escuela pública de bajos recursos me abraza al entregarle una computadora que construí con mis propias manos." Carlos Herrera, Argentina.
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