Al adquirir software falsificado, apoya a las compañías de mala reputación, y no a las compañìas legales que pagan impuestos y proporcionan empleo y salarios a los ciudadanos honrados. Las utilidades de estas ventas de software falsificado no expanden la economìa al proporcionar más empleos, impuestos y salarios, y es muy posible que esas utilidades estén financiando otros negocios ilegales. Las compañías legítimas nunca reciben fondos de las ventas de software falsificado, y con frecuencia esta pérdida de ingresos conlleva el despido de los trabajadores en industrias relacionadas, desde la manufactura hasta la distribución. De manera que, como puede ver, comprar software falsificado no sólo impacta a los fabricantes de software, nos afecta a todos. |