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Posibilitar el intercambio eficaz de información entre sistemas, de forma que se optimice su gestión. Gracias a la interoperabilidad tecnológica, el resultado final es mayor que la suma de las partes.
Texto: Perspectivas
Ilustración: Serialcut

La Sociedad de la Información se encamina hacia un mundo en el que los sistemas y las aplicaciones formarán parte de una red transparente de servicios. Esto permitirá que los datos sean aprovechados de distintas maneras difíciles de predecir. Para sacar el máximo partido a este entorno, deberán desarrollarse nuevas tecnologías capaces de integrar los activos de información de un modo transparente e intuitivo, es decir, que puedan interoperar.
Y es que el sueño de poder compartir la información de forma universal, con independencia de la tecnología que soporte su almacenamiento, procesamiento o distribución, ha acompañado al desarrollo de las TIC desde sus inicios. Si bien la interoperabilidad puede tener significados diferentes dependiendo del contexto, en el área de las TIC generalmente es entendida como “la capacidad de diferentes productos y servicios de TI para intercambiar y usar datos e información (esto es, hablar), con el objetivo de funcionar juntos en un entorno conectado en red”. Por tanto, trata de asegurar que los sistemas trabajen juntos.
En lo que respecta a la Administración Pública, la puesta en práctica de programas de interoperabilidad puede suponer aplicaciones como:
| • | Servicios centrados en los ciudadanos. A ser posible, en cualquier momento y lugar. |
| • | Eficacia operacional. Simplifica la alineación de procesos. |
| • | Mejora del retorno de la inversión (ROI). La interoperabilidad permite cualquier migración gradual, eficiente y evolutiva a nuevas plataformas, de modo que se aprovechan las inversiones existentes y se asegura la libertad de elección ante las futuras. Así pues, los sistemas y aplicaciones podrían formar parte de una red transparente de servicios —para la propia Administración, la sociedad y el ciudadano—, basados en soluciones de interoperabilidad prácticas, útiles y fiables, capaces de resolver problemas del mundo real de manera eficiente y rentable. |
En concreto, los programas de interoperabilidad dan soporte a importantes soluciones sociales y políticas (accesibilidad, identificación de usuario, privacidad y seguridad); promueven la capacidad de elección, la competencia y la innovación; reducen gastos y el bloqueo asociado a un único proveedor; fomentan el acceso abierto a la información y tienen en cuenta la compatibilidad hacia atrás; incrementan la eficacia, la flexibilidad y el valor de las inversiones existentes en sistemas y, por último, aumentan la transparencia hacia los usuarios, proporcionándoles información de valor añadido, a ser posible en tiempo real.
Datos siempre a mano
Las decisiones de negocio verdaderamente informadas y la creación de políticas sólo son posibles cuanto mejor y más eficazmente se encuentren disponibles los datos a través de todo el abanico de sistemas. La interoperabilidad ayuda a resolver estos problemas, al permitir intercambiar la información con más eficacia y hacer un mejor uso de ella. Dicho de otro modo: crea un mundo en el que el resultado es mayor que la suma de las partes.
La interoperabilidad se basa en estándares, que han sido aprobados por una organización o aceptados ‘de facto’ por la industria |
Necesidad de estándares
La interoperabilidad se basa en estándares, que consisten en definiciones, formatos o procesos que han sido aprobados por una organización de estandarización o aceptados de facto como tales por la industria. Existen dos tipos de estándares: los abiertos y los propietarios.
Los primeros son especificaciones técnicas disponibles públicamente, sin restricciones de acceso o implementación de ningún fabricante y desarrolladas mediante consenso. Algunos ejemplos son HTTP, HTML, TCP/IP, 802.11, XML, SOAP y el lenguaje SQL.
Los propietarios son especificaciones técnicas desarrolladas y mantenidas por una única entidad, y disponibles en el mercado bajo acuerdos de licencias sujetos a los derechos de la propiedad intelectual. Es el caso de Java o el formato PDF de Adobe.
La ventaja de los estándares abiertos es que permiten interoperar en un mercado de libre competencia entre múltiples implementaciones de hardware y software, sin estar sujetos a condicionantes de la propiedad intelectual ni, por lo tanto, a tecnologías propietarias.
Sin embargo, no debe confundirse la interoperabilidad con el código abierto, pues este hace referencia al modelo o la filosofía comercial sobre la que se desarrolla el software. Así, tanto el modelo de código abierto como el comercial pueden estar o no basados en estándares. La interoperabilidad tampoco es sinónimo de reemplazabilidad.
Microsoft, líder en interoperabilidad
Microsoft es una compañía tradicionalmente involucrada con otras empresas y organismos en el desarrollo de estándares de tecnología abiertos, que permiten la interoperabilidad entre productos de hardware y software. El objetivo es favorecer la competencia y la innovación entre los proveedores que desean diferenciar sus implementaciones sobre estos estándares, de forma que su software trabaje correctamente con los sistemas y aplicaciones existentes. Además, participa activamente en su definición. Prueba de ello es que forma parte de numerosas organizaciones de estándares: Internet Engineering Task Force (IETF), World Wide Web Consortium (W3C) y European Telecommunications Standard Institute (ETSI) son algunos ejemplos. Microsoft también contribuye a la interoperabilidad en toda la industria, para lo que dispone de un amplio abanico de productos, desde sistemas operativos a aplicaciones individuales. Según Jupiter Research, el 72 por ciento de los administradores de Informática considera las tecnologías Microsoft como unas de las más interoperables.
¿El resultado de este esfuerzo? Soluciones perfectamente compatibles con PCs de todo tipo de fabricantes; sistemas operativos como Mac OS o Linux; redes como NetWare o AppleTalk; decenas de lenguajes de programación, desde COBOL a RPG y de C++ a Java; cientos de bases de datos, como Oracle, Sybase y DB2; aplicaciones de negocio como SAP o Siebel; estándares como SWIFT o HL7; sistemas de correo electrónico, y productos destinados a la seguridad en la industria. La meta: lograr un mejor desarrollo de las TI.
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