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La
optimización se entiende como un proceso orientado fundamentalmente
al uso de los activos de IT de una organización de manera que
contribuyan de forma relevante al progreso empresarial. Permite medir el
nivel de optimización y guía hacia la consecución de una infraestructura
verdaderamente preparada para las personas.
Microsoft ha desarrollado tres modelos, que se centran respectivamente
en las infraestructuras básicas (Core IO), la infraestructura de
productividad empresarial (BPIO) y la plataforma de aplicación (APO),
que establecen una línea de avance a través de cuatro niveles de
optimización. Cada modelo muestra el valor estratégico y los beneficios
de negocio que supone el paso desde el nivel ?básico? de optimización,
en el que la infraestructura se concibe generalmente como un ?centro de
costes? a una infraestructura dinámica donde su valor está plenamente
asumido y se ve como un factor de negocio y un activo estratégico de la
empresa.
Con estos modelos se puede evaluar el nivel actual de optimización de la
infraestructura, establecer una visión tecnológica de cara al futuro y
diseñar una hoja de ruta detallada que permita alcanzar ese objetivo.
Un objetivo fundamental de Microsoft a la hora de crear estos modelos ha
sido el desarrollo de una metodología optimización, flexible y sencilla
de utilizar, que debe servir además como banco de pruebas y hoja de ruta
en la mejora de las capacidades técnicas y el aumento del valor de
negocio de las TI. Se pueden conseguir unos ahorros espectaculares al
pasar desde entornos no gestionados a otros basados en una gestión
totalmente automática y un uso dinámico de los recursos. Además la
seguridad se ve mejorada de forma notable, ya que se pasa de un estado
básico muy vulnerable hacia una infraestructura dinámica, proactiva y
más optimizada. Su administración pasa de basarse fundamentalmente en la
labor manual y reactiva a un modelo automático y proactivo.
Fases del modelo
El Modelo de Optimización de Infraestructuras define
cuatro niveles de madurez, denominados respectivamente "Básico",
"Estándar", "Racionalizado" (o "Avanzado") y "Dinámico". Cada uno de
ellos, en términos generales, presenta unas características típicas:
Nivel Básico: "Apagar incendios"
La
infraestructura básica se caracteriza por procesos manuales y
localizados, con mínimo control centralizado. No existen
políticas ni estándares ?o no se aplican de forma rigurosa- ni
estándares con respecto a la seguridad, backup, uso y distribución de
imágenes del sistema operativo, cumplimiento de normativas y otras
actividades esenciales de IT. Hay un desconocimiento general sobre los
detalles de la infraestructura existente y sobre las tácticas que
generarían el mayor impacto positivo en ella. No se conoce el estado de
salud global de aplicaciones y servicios debido a que no hay
herramientas ni recursos para ello. La información se guarda en carpetas
compartidas y en los discos duros de los usuarios, y se emplean
herramientas de búsqueda muy variopintas. La gestión de los registros se
hace mediante procesos manuales y basados en papel. No hay una vía para
compartir el conocimiento acumulado dentro de los departamentos de IT.
Los clientes con infraestructuras básicas perciben que sus entornos son
verdaderamente difíciles de controlar, sus costes de gestión de desktops
y servidores son muy elevados, habitualmente son muy reactivos con
respecto a las amenazas contra la seguridad, y su capacidad de obtener
resultados positivos de las inversiones realizadas en IT es más bien
escasa. La instalación de parches y los despliegues de software y
servicios se hacen habitualmente a mano y con costes muy elevados.
Los clientes que pasan desde esta infraestructura
básica a otra de nivel estándar perciben unos beneficios muy
considerables, sobre todo en términos de reducción de costes en
distintas áreas:
-
Desarrollando estándares, políticas y controles
con una estrategia de aplicación general y obligatoria.
-
Reduciendo los riesgos contra la seguridad, a
partir de la aplicación de medidas de ?defensa en profundidad?, una
estrategia de seguridad a múltiples niveles: en la red perimetral,
en los servidores, en los puestos de trabajo y en las propias
aplicaciones.
-
Automatizando muchas tareas manuales y que
requieren gran cantidad de trabajo.
-
Poniendo en marcha ?buenas prácticas? plenamente
probadas y eficaces (ITIL, SANS, etc.).
-
Intentando convertir los recursos de IT en
activos estratégicos y no en una carga para la empresa.
Nivel Estándar: "Entorno bajo control"
Una
infraestructura de IT en el nivel estándar ya dispone de controles por
medio de la aplicación de estándares y políticas, lo que les permite
gestionar los desktops, dispositivos móviles y servidores y normalizar
la forma en que se incorporan nuevas máquinas a la red. Utilizan el
servicio de Directorio Activo para gestionar recursos, políticas de
seguridad y control de los accesos. Los clientes en el nivel estándar
han percibido el valor que representa el uso de ciertos estándares y
políticas sencillas, si bien siguen siendo bastante reactivos.
Generalmente todos los parches, despliegue de aplicaciones y servicios
para los desktops se realizan mediante procesos semiautomáticos con un
coste medio o alto. No obstante, estos clientes disponen de un
inventario razonablemente preciso de sus activos de hardware y software
y empiezan a gestionar sus licencias y realizan tests de aplicaciones
utilizando entornos virtualizados. Han adoptado medidas de seguridad y
disponen de una red perimetral bloqueada, aunque la seguridad interna
puede estar sometida a ciertos tipos de riesgos y amenazas.
Los clientes, al pasar desde el estado estándar a
infraestructuras de nivel racionalizado obtienen beneficios en términos
de un muy superior control sobre las infraestructuras y la puesta en
práctica de políticas y procesos proactivos que les permiten anticipar
una gran variedad de circunstancias nuevas que van desde oportunidades
de negocio a posibles catástrofes. La gestión de los servicios es un
concepto asumido y la organización empieza a dar pasos en esta
dirección. La tecnología está empezando ya a convertirse en un activo
empresarial estratégico y un aliado fundamental para los objetivos de la
organización.
Nivel Racionalizado:
"Las TI hacen funcionar la empresa"
Una
infraestructura racionalizada es aquella donde los costes de gestión de
los desktops y servidores son mínimos y los procesos y políticas están
optimizados de manera que pueden empezar a desempeñar una función muy
importante en el buen funcionamiento y la expansión de la empresa. La
seguridad se gestiona de manera muy proactiva y la respuesta ante las
amenazas y ataques es rápida y controlada. El uso de técnicas de
despliegue automatizado permite reducir los costes al mínimo, así como
los tiempos y problemas de la operación. El número de imágenes
necesarias es también mínimo y el proceso de gestión de los desktops
requiere una escasa intervención manual.
Estos clientes disponen de un inventario preciso de
hardware y software, y solamente adquieren las licencias y equipos que
realmente necesitan. La gestión de documentos y registros dispone de
soluciones de búsqueda consideradas como activo tecnológico estratégico
para la empresa y se integran con uno o más de los entornos de
infraestructura de productividad empresarial (ECM, portal, colaboración,
aplicaciones de línea de negocio), y los departamentos de IT han
definido procesos y procedimientos para conseguir la integración de las
búsquedas con las nuevas aplicaciones de línea de negocio. La seguridad
se refuerza con políticas estrictas y medidas de control que van desde
los servidores hasta el último desktop, y a los firewalls e incluso la
extranet.
El paso desde un estado racionalizado a otro dinámico
repercute muy positivamente en la empresa. Los beneficios derivados de
la implantación de nuevas tecnologías o alternativas para responder a un
cambio en las condiciones de negocio o una nueva oportunidad sobrepasan
claramente el coste adicional que suponen. Se implementa un sistema de
gestión de servicios para algunos de ellos y toda la organización está
dando pasos para generalizar esa gestión en toda su plataforma de IT.
Los clientes que perciben el valor del nivel dinámico habitualmente
pretenden que su infraestructura les devuelva una ventaja estratégica
ante sus competidores.
Nivel Dinámico: "Las TI son un activo
estratégico"
Los clientes que
disfrutan de una infraestructura dinámica son plenamente conscientes del
valor estratégico que dicha infraestructura tiene a la hora de
desarrollar de manera eficiente sus actividades de negocio y mantener
sus ventajas competitivas. Los costes están totalmente controlados,
existe integración entre los usuarios y los datos, desktops y
servidores. La colaboración entre los usuarios es una realidad
totalmente extendida y los usuarios móviles disponen de servicios y
capacidades prácticamente iguales que si estuviesen en la oficina,
independientemente de su ubicación. La virtualización se emplea para el
acceso dinámico a las aplicaciones y para la restauración de
aplicaciones de desktop. Los procesos están totalmente automatizados, a
menudo incorporados a la propia tecnología, con lo que las TI se pueden
alinear con las necesidades de negocio y gestionarse de acuerdo a ellas.
Las nuevas inversiones en tecnología generan beneficios concretos,
rápidos y tangibles para la empresa.
En este caso, cuando dentro de una empresa aumenta la
proporción de infraestructuras que gozan de un nivel dinámico, ello
revierte en niveles superiores de servicio, ventajas competitivas y
comparativas y la posibilidad de asumir nuevos y más complejos retos. La
gestión de servicios se ha implementado para todos los servicios
críticos, incluyendo acuerdos de nivel de servicio y revisiones
operativas.
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