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La Plataforma de Aplicación de Microsoft hace posible que las tecnologías de información se conviertan en factores de progreso para las empresas, mediante aplicaciones conectadas, flexibles y muy seguras. Con el modelo de optimización de la plataforma de aplicación, Microsoft y sus partners pueden ofrecer a las organizaciones de IT un marco de referencia que les permite definir mejor y adoptar una plataforma de aplicaciones más flexible y ágil.
Las empresas van pasando desde sitios estáticos de comercio electrónico a otros que ofrecen capacidades de autoservicio de forma dinámica e información en tiempo real. Las aplicaciones antiguas de presupuestos y control de gastos que se basan en hojas de cálculo y el correo electrónico están siendo sustituidas por otras aplicaciones más potentes y sencillas que se integran en portales Web internos o cuentas de Microsoft Outlook. Dentro de este nuevo paradigma no hay una única aplicación que utilicen las empresas para gestionar todas sus actividades de negocio. La clave consiste en enlazar de manera dinámica muchos sistemas que ejecutan operaciones de negocio concretas gracias a la orientación a servicio y a la gestión de procesos de negocio integrados, para lograr que la información esté disponible para los usuarios que la necesitan en el momento en que se necesita.
Por ello, para una organización típica que está pasando de un entorno basado en unas cuantas aplicaciones monolíticas y rígidas a posiblemente cientos de pequeñas aplicaciones dinámicas, es requisito indispensable disponer de una plataforma de aplicación flexible. Nuestro objetivo en Microsoft consiste en proveer de productos, herramientas y procesos de primer nivel a los clientes en cada una de las capacidades, junto con la base de partners de tecnología más potente del mundo y con un retorno de inversión (ROI) realmente atractivo como trasfondo.
El modelo de optimización de la Plataforma de Aplicación (APO), aborda las siguientes áreas de infraestructura de IT:
Niveles de madurez de la Plataforma de Aplicación
El Modelo de IO para la Plataforma de Aplicación define cuatro niveles de madurez (?básico?, ?estándar?, ?avanzado? y ?dinámico?) para cada una de las capacidades. Estas son sus características más importantes:
Nivel Básico:
Aplicaciones aisladas y soluciones puntuales.
Una plataforma de aplicación en nivel básico se caracteriza por aplicaciones rígidas y aisladas, y plataformas que impiden el desarrollo rápido y la interoperabilidad de las aplicaciones críticas para la empresa. Estos otros son también rasgos característicos de un nivel de madurez básico:
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Hay una carencia general de metodología y rigor
en el desarrollo de aplicaciones, que se combina con procesos de
negocio mal definidos.
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Se desconoce cuál es el nivel de salud general de
las aplicaciones y servicios debido a que no hay herramientas ni
recursos para ello.
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No hay un entorno adecuado para la colaboración y
reutilización del trabajo para los equipos de desarrollo ni tampoco
para los usuarios finales.
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Los clientes con una infraestructura básica
perciben sus entornos como complejos y difíciles de administrar y
optimizar, hecho que revierte en mayores costes, retrasos en las
entregas de las aplicaciones y baja productividad de los
departamentos de IT.
Nivel Estándar:
Inicio de la homogeneización y aplicación de estándares.
Una plataforma de aplicación con un grado de madurez estándar ha empezado a adoptar XML y otros estándares del sector de forma generalizada para el intercambio de información entre sus departamentos y con sus partners de negocio de confianza.
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Además ha incorporado una infraestructura de
datos y desarrollo más sofisticada, capaz de proporcionar informes y
análisis de negocio basados en BI.
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Algunos procesos de negocio y servicios
departamentales ya están automatizados.
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Las empresas en este nivel empiezan a considerar
a sus departamentos de IT menos como un centro de coste y más como
un factor de negocio que puede ayudarles a crear aplicaciones más
adaptadas en menos tiempo.
Nivel Avanzado:
El departamento de IT es un factor de negocio.
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La infraestructura y las aplicaciones se
gestionan, depuran y ponen en servicio de una forma más sencilla
durante todo su ciclo de vida.
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Las empresas disponen de una buena capacidad de
visión interna de sus procesos fundamentales y pueden confiar en sus
departamentos de IT para crear en poco tiempo aplicaciones que les
permitan aprovechar las oportunidades de negocio y responder a
amenazas de la competencia.
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Las empresas en este nivel cuentan con una
plataforma han homogeneizado sus entornos sobre una plataforma de
aplicación flexible y robusta para sus procesos de negocio y
aplicaciones críticas.
Nivel Dinámico:
Las Tecnologías de Información tienen valor estratégico.
Una organización que disfruta de una infraestructura dinámica es plenamente consciente del valor estratégico que ésta aporta al negocio, esencial para ejecutar de manera eficiente su actividad y mantener una posición de ventaja frente a sus competidores:
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Los costes están totalmente bajo control.
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La integración entre usuarios y datos así como
con clientes y partners es completa, igual que la colaboración entre
las divisiones de negocio y los departamentos de IT.
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Los procesos son totalmente automáticos, a menudo
incorporados en la propia tecnología, lo que permite a los
departamentos de IT alinearse perfectamente con las necesidades de
la empresa.
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Las nuevas inversiones en tecnología generan
beneficios rápidos, concretos y tangibles.
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El uso de una arquitectura orientada a servicios
está bien definido dentro de la compañía y está permitiendo poner en
marcha aplicaciones adaptativas y económicas, siguiendo un proceso
de desarrollo rápido, seguro y eficiente.
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