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Las bases de datos deben
ajustarse para poder conseguir un rendimiento de usuario final
óptimo. Dado que no existe una forma correcta única de ajustar una
base de datos que satisfaga a todos los usuarios finales, las bases
de datos se suelen ajustar para que se adapten a ciertos patrones de
uso de los datos.
El mayor reto al que
se enfrentan los administradores de bases de datos (DBAs) en este
campo son los patrones de uso, ya que cambian constantemente según
acceden nuevas herramientas y nuevos usuarios a los datos de formas
distintas.
Esto puede dificultar
que los DBAs mantengan una base de datos en estado de ajuste durante
largos periodos de tiempo sin una atención continuada.
Microsoft®
SQL Server™ realiza varias operaciones de autoajuste. Los algoritmos
dinámicos de SQL Server 2000 se basan en la información adaptable
para optimizar dinámicamente el uso del espacio de disco, la amplia
memoria, los subsistemas de disco de alta velocidad, y las SANs.
SQL Server 2000 también
aporta DBAs con herramientas para monitorizar las circunstancias
bajo las que se llevan a cabo las tareas de gestión
automatizada, como los cambios en los archivos de datos y en los
archivos de logs.
Los desarrolladores
pueden localizar problemas capturando estos eventos en un sistema de
producción y reproduciéndolos en un sistema de prueba. Los
desarrolladores también pueden crear aplicaciones que utilicen
procedimientos almacenados de SQL Profiler para automatizar el
ajuste de las características operacionales de SQL Server. |