Todos #withMalala

La estudiante y premio Nobel de la Paz 2014, Malala Yousafzai, comenzó a abogar por la educación a los once años de edad, en su blog en urdu para la BBC sobre la vida bajo el régimen talibán. En octubre de 2012, Malala fue atacada por los talibanes por su activismo y recibió un disparo en la cabeza en su trayecto a casa en bus desde el colegio. Sobrevivió por milagro y hoy continúa con su campaña por la educación de las niñas como cofundadora de Malala Fund.

La historia de Malala es la historia de más de 60 millones de niñas en todo el mundo a quienes se les niega el derecho a la educación, por motivos de pobreza, violencia o tradición. Malala Fund es la oportunidad para millones de niñas en todo el mundo.

“No soy una voz solitaria, soy multitud.” – Malala Yousafzai

Inspirada por la lucha de Malala, Malala Fund invierte y aboga por la educación secundaria de las niñas y amplifica las voces de las niñas adolescentes de todo el mundo. Malala Fund ayuda a los socios locales e iniciativas mundiales que se esfuerzan por promover una educación secundaria de calidad para las niñas en Pakistán, Nigeria, Kenia, Sierra Leona y en los países con refugiados sirios.

En Kenia, Malala Fund ayuda a las niñas a recibir una educación a través de NairoBits, una ONG radicada en Nairobi que ofrece educación en tecnologías de comunicación e información para los jóvenes marginados.

Con el apoyo de Malala Fund, las adolescentes que no acuden a la escuela pueden inscribirse en los programas de NairoBits, que incluyen cursos sobre multimedia, diseño y desarrollo web, proyectos empresariales, salud reproductiva y conocimientos prácticos para la vida. El programa también ayuda a las participantes a encontrar trabajo, prácticas laborales y mentores en las empresas de tecnología.

Whitney, una estudiante del barrio marginal de Kariobangi, está superando enormes dificultades en el Centro para niñas de NairoBits. Desde la infancia ha sufrido de problemas de salud, y su debilidad le impide caminar distancias largas. Desde el infarto de su padre, la madre es el único sostén de la familia. A Whitney el apasiona la informática y la educación. Afirma que “Nairobits me permitió confiar en la vida y veo que las cosas me salen bien en la vida.” No halla la hora de graduarse y está segura que encontrará un trabajo que le permitirá mantenerse ella y su familia. Whitney comenta, “Lucharé mis batallas hasta concretar mis sueños.”

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